Adentro-Afuera #4
mayo 2026
Saqué del oráculo fotográfico una carta que aún nunca me había salido. Lo hice justo después de sacar un arcano mayor, concretamente Templanza. Y como me gusta leer la descripción de Jodorowsky justo después -aunque poco a poco me las empiece a aprender de memoria- marqué mentalmente algunas frases que sentía estaban relacionadas con el momento que atravieso.
Templanza hace que se comuniquen entre sí las energías, los fluidos. Podría decirse que atenúa las pasiones. Por su acción, ya no hay energías opuestas, ya no hay contrarios, sólo complementarios: es el secreto del equilibrio.
Templanza nos llama a la vía del medio, a sellar la unión con nosotros mismos y, por ende, con el resto del mundo.- La via del tarot, Jodorowsky.
Pero volviendo a la fotografía-carta, la saqué y me quedé mirándola, procesando un poco lo que me traia, recordando el por qué la elegí como parte del oráculo fotográfico, pero sobretodo volviendo a esa Lucía que la disparó hace 13 años, mientras atravesaba el límite entre dos territorios, mientras comenzaba a habitar un espacio que en breve sentiría un poco “propio”.
¿Qué pasa cuando comenzamos a transitar un territorio desconocido? ¿Cómo responde nuestro cuerpo a esas nuevas sensaciones, a lo fascinante o desafiante del misterio? ¿Cómo reacciona la creatividad y la expresión personal?
No puedo evitar encontrar paralelismos entre esa versión mia y la de hoy. 13 años después, incluso con tantas cosas que han moldeado la vida y mi forma de habitarla. Hoy también me encuentro en un momento similar, adentrándome -nuevamente- a lo desconocido. Mi actual territorio -simbólicamente hablando- no termina de ser conocido. Aunque he aprendido a surfearlo desde un lugar nutritivo, su misterio me pide también ser flexible y compasiva.
Y hoy me encuentro cerca de un umbral, por eso me devuelvo a estas preguntas.
Y es verdad que transito lo desconocido con soltura. Estos momentos iniciáticos encienden mi fuego interior. Y aunque no siempre son simples de transitar, el tiempo y la experiencia me han enseñado a encausar la adversidad y conectar con el goce del salto al vacío.
Y tengo herramientas, un poco las mismas de siempre: escribir, registrar, mover el cuerpo, respirar. Desde ahí fluyo, desde ahí transito, desde ahí hilo, proceso, entiendo, resignifico. Desde el cotidiano, ese lugar del Adentro-Afuera que honro, cuido y nutro. Porque no hay más, es todo lo que tenemos. Y ahí es donde elijo poner mi fuego y amor.
La carta
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algunas notas de estos días
El 9 de mayo estuve con Duna Azul facilitando “Habitar el Cuerpo”, un taller de tres horas donde trabajamos, a través de herramientas arteterapéuticas como ensayar, entablar y habitar conversaciones con el cuerpo. Mientras lo facilitaba y abría las preguntas que yo misma siempre me hago, pensaba: ¿Qué significa para mi habitar este cuerpo hoy? ¿Qué dice mi cuerpo cuando le hablo desde la escucha sensible y creativa? ¿Qué necesita mi cuerpo hoy?.
Estos días estoy leyendo a Risa Kaparo, y hay un concepto suyo que me está encantando. Kaparo llama a la propriocepción el sexto sentido, el único que mira hacia adentro, que produce información del mundo interior que solo la presencia puede capturar. Y eso buscaba justamente el taller de Duna Azul. Y yo lo sentí. La propiocepción se afinó, ese sexto sentido se encendió y pude recordar la importancia del medio ambiente ideal como entorno para la conversación. Y desde ese recuerdo-certeza seguí nutriendo mi investigación.
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La exploración actual:
Estoy encuerpando a mi yo más investigadora ultimamente. Los temas se están hilando con una organicidad y soltura que disfruto muchísimo y en la obra es donde más se está desplegando.
Estos ultimos meses años vengo indagando alrededor de una pregunta: cómo sostener una práctica cuando el tiempo no me pertenece del todo.
La maternidad atraviesa por completo mi vida y con ella mi obra. Esta pregunta de repente se vuelve una constante. Y por más que sea siempre la misma, las respuestas se van actualizando porque el contexto cambia: cambia mi hijo y cambio yo, ambos atravesando diferentes momentos vitales, cambia el entorno y las estaciones del año, los espacios que habito, lo que exploro e investigo. Cambia donde pongo el deseo, la energía, el fuego que me sostiene.
Y de repente la pregunta se complejiza. Ya no sólo me pregunto cómo sostener la práctica criando, ahora también busco encontrar una respuesta que contemple el estar también gestando.
Y sin querer estas ultimas semanas volví a una idea conocida: la residencia en casa. Una posibilidad de encuadrar esta investigación desde lo creativo, abriendo mi espacio más íntimo y vital; entendiendo el cotidiano como entorno necesario y fértil para explorar, crear y gestar (simbólica y literalmente).
Una residencia sin trasladarme, con un marco temporal deliberado, con un espacio que se vuelve ideal por el solo acto de habitarlo con intención.
El año pasado experimenté la residencia en casa por primera vez y fue una experiencia única. Este año me gustaría repetirlo volviendo al mismo eje: el cuerpo como archivo, un tema que me devuelve cotidianamente, una y otra vez, a la misma pregunta: ¿Estoy habitando mi cuerpo desde la nutrición y coherencia?.
Virginia Woolf decía que una mujer debe tener dinero y una habitación propia si quiere escribir ficción. Yo me pregunto qué necesita un cuerpo que cria, cuida y gesta. Y aunque aún no tengo respuesta final, sí voy intuyendo que, en mi caso, esa habitación tal vez no tenga paredes.
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Cositas extra que te dejo:
* Si querés probar el oráculo fotográfico podés hacerlo y enviarme la fotografía que te salió y para saber su mensaje.
* En junio comienza EL RIEGO, un espacio mensual para regar tu práctica personal. Acá te cuento más:
* Si te interesa el tema de la residencia en casa, escribí estos dos posts sobre mi experiencia del año pasado:
Gracias por ser parte de Adentro-Afuera. Que tengas una hermosa luna nueva, que siembres esa semilla que tanto deseás ver germinar.
Abrazo,
Lucía.
Adentro-Afuera es un espacio laboratorio que llega cada mes con la luna nueva. Es un proyecto vivo que busca sostener una práctica de conversación lenta y honesta al rededor de la práctica artístico-expresiva y lo que se va hilando cotidianamente con ella.



